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martes, 19 de abril de 2011

Trasladan 50 cuerpos más de fosas de Tamaulipas al DF

Fuente: El Universal
El TSJDF informó que hasta el momento no se han identificado los 70 cadáveres que fueron enviados al anfiteatro capitalino el jueves pasado

Ciudad de México | Martes 19 de abril de 2011 REDACCIÓN | El Universal 10:41
El Servicio Médico Forense (Semefo) de la ciudad de México recibirá otros 50 cadáveres, de los encontrados en fosas clandestinas en el municipio de San Fernando, Tamaulipas, con los que sumarán 120 cuerpos bajo su resguardo.
Autoridades del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal (TSJDF) informaron que hasta el momento no se ha identificado a ningún de los 70 cadáveres que fueron enviados al anfiteatro capitalino el jueves pasado.
Ante el descubrimiento de más cuerpos en fosas clandestinas, la Procuraduría General de la República (PGR) solicitó al TSJDF espacio para más cadáveres.
Recordaron que los trámites de identificación se realizan en las instalaciones de la PGR en la capital y en las delegaciones estatales de la dependencia.

domingo, 17 de abril de 2011

¿ Quién perdió a #México ?

Fuente: El País

MOISÉS NAÍM 17/04/2011

Antes: México era percibido como el país latinoamericano con más probabilidades de llegar a ser un país desarrollado. Ahora: es percibido, si no como un Estado fallido, sí ciertamente como una nación en la que vastas regiones e importantes instituciones están controladas por algunos de los criminales más poderosos y crueles del planeta. ¿Qué pasó? La respuesta no concierne solamente a los mexicanos. Estados Unidos y Europa, por ser grandes consumidores de drogas, también están tocados por lo que sucede en México, al igual que el resto de América Latina.


La lucha contra el 'narco' no es la guerra de Calderón; debe ser la guerra de todo el país

Una respuesta frecuente es que la actual tragedia mexicana es el resultado de décadas de tolerancia frente a los narcotraficantes. Hubo un pacto tácito de no agresión que políticos, gobernantes, medios de comunicación y líderes empresariales mantuvieron con los carteles. Otros argumentan que esto es culpa del presidente Felipe Calderón, quien, sin un plan claro, le declaró la guerra a los narcotraficantes, rompiendo así el equilibrio que mantuvo al país en relativa calma durante años. Otra explicación es que la enfermedad de México es importada: "Son los gringos. Estados Unidos importa la droga, nos genera criminales riquísimos y nos exporta libremente las ametralladoras que nos están matando", me dijo un amigo mexicano. La mala situación económica también es señalada como causa. Es un problema de valores, dicen otros. El presidente Felipe Calderón, por ejemplo, declaró hace poco que hay que seguir combatiendo a los criminales y fortalecer las instituciones, pero insistió en que lo más importante es reconstruir los valores de la sociedad. "Les cuento algo que hace reflexionar", dijo el presidente. "Capturamos un criminal que tiene 19 años de edad y llegó a declarar que él ha asesinado a más de 200 personas".
¿Quién tiene razón? Todos. No hay duda de que, durante décadas, los dirigentes mexicanos sucumbieron a la tentación de creer que su país era tan solo un "lugar de tránsito" entre los productores andinos y los consumidores estadounidenses. La ilusión enmascara el hecho de que los criminales a cargo del "tránsito" se hacen ricos y poderosos e inevitablemente terminan por controlar a políticos, jueces, generales, gobernadores, alcaldes, policías, medios de comunicación y hasta bancos. Además, en todos los países "de tránsito" parte del inventario es consumido localmente y parte de las importaciones es sustituida por producción local. También es cierto que el presidente Calderón "alborotó el avispero" y, al atacar a los carteles, desencadenó esta terrible guerra. Pero igual de cierto es que, de no haberlo hecho, el secuestro del Estado mexicano por parte de los criminales hubiese sido completo. Los feroces críticos del presidente no parecen darle mucha importancia a la urgente necesidad de contener la criminalización del Estado. Según ellos, el precio que ha pagado el país ha sido demasiado alto y los éxitos de Calderón en recuperar las instituciones públicas tomadas por los criminales son limitados y serán, en todo caso, efímeros.
Lamentablemente, muchos mexicanos, espantados por los horrores cotidianos y seducidos por las promesas de un regreso a la calma "si se negocia con los carteles", han abandonado a su presidente. Así, una guerra que ha debido, y debe ser, de toda la sociedad decente se ha convertido en "la guerra de Calderón". Y Calderón no la puede ganar solo. Rescatar para la decencia espacios que ahora están en manos criminales requiere de tiempo, sacrificios y el concurso de todos -políticos y líderes sociales, periodistas y militares, sindicalistas y empresarios, amas de casa y universitarios-. Esta no es la guerra de Calderón; debe ser la guerra de todo México. Pero los mexicanos están agobiados por décadas de frustración económica, expectativas de progreso que no se cumplen y políticos y políticas mediocres. Las estadísticas de asesinatos ocupan, con razón, los titulares.
Hay otros datos sobre México que también son sorprendentes: en el 94% de los municipios del país no hay librerías y el índice de lectores de libros es uno de los más bajos de América Latina. Según la Universidad Johns Hopkins, México tiene uno de los porcentajes más bajos del mundo de población activa ocupada en organizaciones civiles (0,04% en México; más del 2% en Perú y Colombia). Traigo a colación estos datos solo para sugerir que el problema de México y su guerra tiene múltiples ramificaciones que van desde la política de Estados Unidos sobre drogas o venta de armas hasta el consumo de libros o la precariedad de su sociedad civil organizada.
Para todo esto no hay soluciones simples, rápidas y que quepan en un párrafo. Pero la ineludible realidad es que el problema no es del presidente de turno. Es del país.
mnaim@elpais.es

domingo, 14 de noviembre de 2010

Tony Tormenta viajaba al DF para hacer negocios y se iba a descansar a Querétaro

Fuente: La Cronica
Daniel Blancas Madrigal |  
Domingo 14 de Nov., 2010 | Hora de creación: 01:58| Ultima modificación: 02:34

Operativo. Imagen del pasado 5 de noviembre cuando Ezequiel Cárdenas Guillén,
líder del Cártel del Golfo fue abatido por marinos. Foto: Notimex

El Distrito Federal era el centro de operaciones financieras de Ezequiel Cárdenas Guillén, líder del Cártel del Golfo abatido por marinos el pasado 5 de noviembre en Matamoros, de acuerdo con investigaciones de la Procuraduría General de la República.

Desde el mes de octubre de 2008, la dependencia federal conoció testimonios de integrantes de la organización que referían la inclinación de Tony Tormenta por cerrar negocios en la capital del país y por reunirse con colaboradores para revisar las finanzas, proyectar nuevas rutas y sobre todo narcoempresas en las cuales pudieran blanquearse activos ilícitos.

De acuerdo con declaraciones contenidas en el expediente de la causa penal 261/2008, le agradaba visitar los restaurantes de lujo, con especialidad en mariscos; y una de sus áreas predilectas era la Zona Rosa.

Así, la ruta habitual del hermano de Osiel Cárdenas era Tamaulipas —sede operativa del cártel para el trasiego y distribución de droga—, Distrito Federal y Querétaro, donde solía descansar y ocultarse de autoridades y enemigos.

De sus gustos por casas de campo, mansiones o ranchos en territorio queretano, la PGR llegó a conocer incluso la dirección de un domicilio, en abril de 2007.

Dos de sus allegados, una mujer de 28 años y un hombre de 24, quienes fueron detenidos en el estado, narraron que “una residencia en Sendero de la Alabanza número 18, en fraccionamiento Milenio III de la capital queretana, estaba siendo acondicionado para que se estableciera ahí Tony Tormenta”, amante del confort.

Cárdenas Guillén jamás llegó al inmueble, pues fue alertado por quienes le brindaban protección en la entidad, entre halcones, sicarios y policías.

De chilango. El 1 de octubre de 2008, efectivos de la entonces Policía Federal Preventiva (alrededor de 60) aprehendieron a siete operadores del Golfo en el restaurante Los Arcos de la Zona Rosa, entre ellos a Gastón Morquecho Morales, alias El Melvin, cuñado de Heriberto Lazcano El Lazca, líder de Los Zetas y quien entonces aún era aliado del Cártel.

El Melvin y su hermano Pedro, conocido como El Chore, estaban entre los principales jefes financieros del grupo criminal.

También se arrestó, tras una llamada anónima, a Rogelio Pérez Santiago, Hugo Enrique García Avilés, Gustavo Palacios González, Víctor Fernández Lastra y Rafael Melgarejo Reyes.

Sus dichos coincidieron en la predilección de Ezequiel Cárdenas por trasladarse a la capital del país; en su deambular con desenfado por las calles defeñas, confiado por la protección policíaca, y en su atracción por los grandes buffets de mariscos.

Uno de los detenidos aquel día vestía un uniforme similar al de los agentes de la SSP del DF y portaba una credencial falsa de la corporación. Esa era otra de las estrategias de seguridad a favor del capo: algunos de los miembros de su comitiva simulaban ser elementos policíacos.

Como lo había advertido la llamada anónima, El Melvín aceptó que ese día se reunirían a comer Cárdenas Guillén e Ignacio Nacho Coronel, uno de los líderes del Cártel de Sinaloa, además de otros operadores de la organización del Golfo.

Habían reservado la mejor mesa del lugar y el menú consistía, como lo había solicitado Tony Tormenta, en una mariscada.

domingo, 15 de agosto de 2010

DF:Deja tres lesionados explosión en la Del Valle

Fuente: Milenio
Al menos 20 departamentos fueron severamente dañados por la detonación, ocasionada, presuntamente, por la acumulación de gas; elementos de la Policía capitalina acordonaron la zona y cerraron la avenida Gabriel Mancera.
Dom, 15/08/2010 - 12:42

Ciudad de México.- Tres personas resultaron heridas tras una explosión que se registró hoy en un edifico de la colonia Del Valle.
Los hechos ocurrieron en el edificio número 845 de la avenida Gabriel Mancera al cruce con la avenida Eugenia, cuando de manera repentina una explosión cimbró el edificio, destruyendo al menos 20 departamentos ubicados en los primeros dos pisos y causando daños severos en el resto del inmueble.
Elementos de la Policía capitalina acordonaron la zona y cerraron la avenida Gabriel Mancera a la circulación vehicular.
Personal de Protección Civil se encuentra en el lugar para realizar una inspección en el que determine si es seguro habitar el inmueble en estas condiciones.
Se espera el arribo de peritos de la Procuraduría local para realizar la inspección del lugar y deslindar responsabilidades.
Iván Macías /Milenio